Sin remedios para la crisis económica


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La situación es peor, porque las figuras de poder están manchadas por las gríngolas político partidistas y el sectarismo aislante que descarta las ideas de otras personas entendidas, sólo porque son de otro partido.

La crisis económica que sufre Puerto Rico es estructural. Lo que significa esto es que no se trata del clásico ciclo de aumento o reducción de actividad económica por los efectos de la oferta y la demanda que sufre la economía capitalista, sino que tiene su fundamento en las estructuras políticas, económicas y sociales del país.

Se dice que es estructural porque Puerto Rico no tiene un modelo económico, no tiene poderes soberanos para controlar cabalmente su economía y no tenemos la capacidad para imprimir papel moneda.

En ese sentido, Puerto Rico ha vivido bajo un sistema económico que colapsó estrepitosamente cuando se eliminó la Sección 936 y el principal motor económico dejó de funcionar, sin tener herramientas eficaces que le sustituyeran y en total desamparo de nuevas ideas o planes estratégicos.

Es por eso, que la solución del problema económico del país requiere planes estratégicos con ideas nuevas, importantes, creativas y la voluntad de implantarlas, inmediatamente.

Lamentablemente, ninguna idea se ha asomado al panorama, que cuente con el aval o compromiso del gobierno para su implementación inmediata.

Se dice de manera engañosa que esta crisis es global y que por eso no tenemos la culpa de nuestros problemas económicos.

Sin embargo, si miramos los números de crecimiento real (GDP) de los países que compila la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, vemos que la mayoría no tienen problemas y lo único que los separa de nosotros es que tienen poderes soberanos.

De los 212 países estudiados, 110 tienen crecimiento positivo.

Primero los líderes: la economía de Qatar creció 9.5 por ciento en el 2009; Azerbaijan 9.30 por ciento y China 8.70 por ciento. En el Caribe y Centro América, Aruba reflejó 2.40 por ciento, Panamá 2.40 por ciento, Haití e Islas Vírgenes 2.00 por ciento, República Dominicana 1.80 por ciento, Cuba 1.40 por ciento, Dominica 1.10 por ciento y Antillas Holandesas 1.00 por ciento.

Estados Unidos se encuentra en la posición 151 de 212 países, con un crecimiento negativo de -2.40 por ciento y Puerto Rico se encuentra en la posición 176 con un crecimiento negativo de -3.90 por ciento.

¿Por qué la mayoría de los países del mundo crecen y Puerto Rico se hunde?

Cuando llegó el gobierno de Luis Fortuño Burset al poder, se amparó en promesas populistas de mejorar la economía y de aliviar la situación económica del elector, pero se encontró con un cuadro económico para el cual no tuvo idea de posibles soluciones.

Por eso, nombró al famoso CAREF. El problema con el CAREF fue que estuvo compuesto por personas de una sola dimensión económica y social, el sector adinerado y poderoso, por lo que sólo expuso recomendaciones para proteger sus maltrechos intereses económicos.

El gobernador Fortuño, como estaba ausente de ideas coherentes, se aferró viceralmente a esas recomendaciones y a la idea republicana anacrónica y disparatada de reducir el gobierno y el gasto público, imponiendo las medidas de austeridad que al día de hoy han conllevado más de diez nuevos impuestos y el despido de 19 mil empleados públicos.

Desde la gran depresión de los años 30 y los trabajos del economista Keynes, seguidos fielmente por el presidente Roosevelt, es conocimiento básico y general que cuando existe una recesión en cualquier país, el papel del gobierno es estimular la economía, mediante la reducción de impuestos, la inversión, el aumento del gasto y la creación de empleos.

Fortuño ha hecho todo lo contrario. Para colmo, en un escenario totalmente negativo de ausencia de planes y poderes para controlar totalmente la economía, lo que convierte la situación en una desastrosa, pues seguimos hundiéndonos sin esperanza de repunte.

Dentro de esta debacle, el gobierno de Fortuño no ha sabido impulsar apropiadamente y con fuerza los proyectos en marcha que tienen valor y potencial estratégico, como el Puerto de Las Américas (PLA).

Todo lo que ha dicho Fortuño sobre el PLA ha sido mera retórica, pues no existe expectativa de que el gobierno construya las zonas de valor añadido, los accesos necesarios al Puerto, ni que consiga los dineros para las expansiones de la infraestructura.

De hecho, la Directora Ejecutiva del PLA ha tenido que luchar y justificar -centavo a centavo- cada desembolso ante el Banco Gubernamental de Fomento, porque sus burócratas no creen que el PLA pueda desarrollarse para pagar la línea de crédito, por lo que preguntan constantemente: ¿Cuál va a ser la fuente de repago?

Esta es la pregunta más absurda que pueden hacer cuando se trata de un proyecto que todavía no ha comenzado y para el cual se llevaron a cabo múltiples estudios de viabilidad, validados y aceptado por el Banco Gubernamental.

Para colmo, el proyecto pisa y no arranca porque desde noviembre de 2008 se seleccionó un candidato a operador para empezar los trabajos en el Puerto.

A pesar de los 18 meses transcurridos, todavía el Puerto no tiene un operador. Por ende, ¿cómo es posible que empiecen las operaciones para lograr las fuentes de repago y que se logre reactivar la economía?

Fortuño ha nombrado comités para todo tipo de problema en Puerto Rico: educación, economía, planes de retiro, permisos y hasta Alianzas Público Privadas. Ninguno de estos tiene representación de todos los sectores afectados y que deben tener voz y voto.

La situación es peor, porque estos grupos están manchados por las gríngolas político partidistas y el sectarismo aislante que descarta las ideas de otras personas entendidas, sólo porque son de otro partido.

Por tanto, siempre sus recomendaciones van a estar parcializadas, limitadas por taras ideológicas y no van a ser adecuadas para mejorar nuestra situación.

Todo esto es indicativo de una falta total de liderazgo y de ideas para resolver los problemas del país.

Esta falta absoluta de liderazgo e ideas quedó evidenciada en el pasado discurso sobre el presupuesto que ofreció el Gobernador. El problema principal de Puerto Rico es el económico y no se ofreció ni una sola idea o plan para encaminar nuestra economía.

Ya lo dijo el pasado presidente Bill Clinton: “¡Es la economía, estúpido!” Parece que en definitiva, se secó el pozo de los milagros.

(El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli en Ponce, Presidente de la  Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550.  Para más información vea http://www.debidoproceso.com)

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