Desarrollo cognitivo


Las teorías cognitivas se centran en el estudio de la estructura y desarrollo de los procesos del pensamiento, especialmente cómo afecta esto a la comprensión de la persona sobre su entorno. De todas las teorías cognitivas una de las más populares es la que se extrae de la obra de Jean Piaget.

Piaget suponía que los niños a cada edad tienen capacidad para resolver determinadas cuestiones y problemas. Comenzó estudiando los errores de los niños. Piaget se dio cuenta de que los niños con las misma edad cometían los mismos errores y él por lo tanto establece una secuencia evolutiva en el proceso cognitivo.

Las estructuras cognitivas cambian en el tiempo, configurando etapas del desarrollo. Para que aquellas estructuras configuren una etapa, deben guardar un orden temporal invariable, sin importar demasiado la edad en que cada una de ellas se presenta, pero sí que se integren naturalmente en las posteriores.

Estas etapas se desarrollan en un orden fijo en todos los niños, y en todos los países. No obstante, la edad puede variar ligeramente de un niño a otro. Las etapas son las siguientes:

a) Primer periodo, 0 a 2 años: llamado

En este periodo el niño utiliza sus sentidos y capacidades motoras para conocer los objetos y el mundo (ve que es lo que puede hacer con las cosas). Aprende a lo que se llama la permanencia del objeto.

Esta etapa tiene lugar entre el nacimiento y los dos años de edad, conforme los niños comienzan a entender la información que perciben sus sentidos y su capacidad de interactuar con el mundo. Durante esta etapa, los niños aprenden a manipular objetos, aunque no pueden entender la permanencia de estos objetos si no están dentro del alcance de sus sentidos. Es decir, una vez que un objeto desaparece de la vista del niño o niña, no puede entender que todavía existe ese objeto (o persona). Por este motivo les resulta tan atrayente y sorprendente el juego al que muchos adultos juegan con sus hijos, consistente en esconder su cara tras un objeto, como un cojín, y luego volver a «aparecer». Es un juego que contribuye, además, a que aprendan la permanencia del objeto, que es uno de los mayores logros de esta etapa: la capacidad de entender que estos objetos continúan existiendo aunque no pueda verlos. Esto incluye la capacidad para entender que cuando la madre sale de la habitación, regresará, lo cual aumenta su sensación de seguridad. Esta capacidad suelen adquirirla hacia el final de esta etapa y representa la habilidad para mantener una imagen mental del objeto (o persona) sin percibirlo.

b) Segundo periodo, desde 2 a 7 años: Este periodo consta de dos fases: la fase preoperacional (o llamada también de representación) y la fase instintiva

La fase preoperacional abarca de los dos a los cuatro primeros años del niño. En esta fase, el niño mantiene una postura egocéntrica, que le incapacita para adoptar el mismo punto de vista de los demás. Observamos que los niños son capaces de utilizar el pensamiento simbólico, que incluye la capacidad de hablar. Los humanos utilizamos signos para conocer el mundo y los niños ya los manejan en este periodo. Sin embargo, este pensamiento simbólico es todavía un pensamiento egocéntrico, el niño entiende el mundo desde su perspectiva.

Comienza cuando se ha comprendido la permanencia de objeto, y se extiende desde los dos hasta los siente años. Durante esta etapa, los niños aprenden cómo interactuar con su ambiente de una manera más compleja mediante el uso de palabras y de imágenes mentales. Esta etapa está marcada por el egocentrismo, o la creencia de que todas las personas ven el mundo de la misma manera que él o ella. También creen que los objetos inanimados tienen las mismas percepciones que ellos, y pueden ver, sentir, escuchar, etc.

También en esta fase, la manera de categorizar los objetos se efectúa globalmente, basándose en una exagerada generalización de los caracteres más sobresalientes.

Otro factor importante en esta etapa es la Conservación, que es la capacidad para entender que la cantidad no cambia cuando la forma cambia. Es decir, si el agua contenida en un vaso corto y ancho se vierte en un vaso alto y fino, los niños en esta etapa creerán que el vaso más alto contiene más agua debido solamente a su altura. Esto es debido a la incapacidad de los niños de entender la reversibilidad y debido a que se centran en sólo un aspecto del estímulo, por ejemplo la altura, sin tener en cuenta otros aspectos como la anchura.

La fase instintiva se prolonga hasta los siete años, y se caracteriza porque el niño es capaz de pensar las cosas a través del establecimiento de clases y relaciones, y del uso de números, pero todo ello de forma intuitiva, sin tener conciencia del procedimiento empleado.

En este periodo, el niño desarrolla primero la capacidad de conservación de la sustancia, luego desarrolla la capacidad de la conservación de la masa, y posteriormente la del peso y la del volumen.
Piaget señala que el paso del periodo sensomotriz a este segundo periodo se produce fundamentalmente a través de la imitación, que de forma individualizada el niño asume, y que produce la llamada imagen mental, en la que tiene un gran papel el lenguaje.

 

c) Tercer periodo, desde los 7 a los 11 años: Periodo de las operaciones concretas

En este periodo el niño puede aplicar la lógica, aplica principios. El niño ya no conoce intuitivamente sino racionalmente. El niño hace uso de algunas comparaciones lógicas, como por ejemplo: la reversibilidad y la seriación. Sin embargo, no maneja todavía abstracciones. Su pensamiento está anclado en la acción concreta que realiza. Es el periodo escolar.

Esta etapa está marcada por una disminución gradual del pensamiento egocéntrico y por la capacidad creciente de centrarse en más de un aspecto de un estímulo. Pueden entender el concepto de agrupar, sabiendo que un perro pequeño y un perro grande siguen siendo ambos perros, o que los diversos tipos de monedas y los billetes forman parte del concepto más amplio de dinero.

Sólo pueden aplicar esta nueva comprensión a los objetos concretos (aquellos que han experimentado con sus sentidos). Es decir, los objetos imaginados o los que no han visto, oído, o tocado, continúan siendo algo místicos para estos niños, y el pensamiento abstracto tiene todavía que desarrollarse.

 

d) Cuarto periodo, de los 12 años en adelante: periodo de las operaciones formales

Hablamos del adolescente y del adulto. Es la etapa del pensamiento abstracto, no solo piensa de la realidad, sino cómo puede hacer las cosas, ya puede hipotetizar.

En este periodo los niños comienzan a dominar las relaciones de proporcionalidad y conservación. A su vez, sistematizan las operaciones concretas del anterior periodo, y desarrollan las llamadas operaciones formales, las cuales no sólo se refieren a objetos reales como la anterior, sino también a todos los objetivos posibles. Con estas operaciones y con el dominio del lenguaje que poseen en esta edad, son capaces de acceder al pensamiento abstracto, abriéndoseles las posibilidades perfectivas y críticas que facilitan la razón. Pueden aplicar la reversibilidad y la conservación a las situaciones tanto reales como imaginadas. También desarrollan una mayor comprensión del mundo y de la idea de causa y efecto.

Esta etapa se caracteriza por la capacidad para formular hipótesis y ponerlas a prueba para encontrar la solución a un problema.

Otra característica del individuo en esta etapa es su capacidad para razonar en contra de los hechos. Es decir, si le dan una afirmación y le piden que la utilice como la base de una discusión, es capaz de realizar la tarea. Por ejemplo, pueden razonar sobre la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si el cielo fuese rojo?».

En la adolescencia pueden desarrollar sus propias teorías sobre el mundo.

Esta etapa es alcanzada por la mayoría de los niños, aunque hay algunos que no logran alcanzarla. No obstante, esta incapacidad de alcanzarla se ha asociado a una inteligencia más baja.

A modo de resumen, para Piaget todo el proceso de desarrollo de la inteligencia está un proceso de estimulación entre los dos aspectos de la adaptación, que son: la asimilación y la acomodación.

CD Relajación niños

Esquema del desarrollo cognitivo

De 0-1 mes
– Utiliza el llanto para pedir lo que quiere
– Reacciona ante los sonidos
– Observa un objeto colocado en la línea media aproximadamente a 20 cm.
De 1-2 meses
– Sigue en forma incompleta el movimiento horizontal y vertical de un objeto
– Imita movimientos con la boca sin producir sonidos
– A la quinta semana puede empezar a sonreír
De 2-3 meses
– Agarra un objeto al colocárselo en la mano
– Sigue un objeto en movimiento circular
– Reacciona ante el ruido abriendo más los ojos
De 3-4 meses
– Ya ve el mundo en colores
– Agarra un objeto que este frente a el, cerca de sus manos y se lo lleva a la boca
– Mira su imagen en espejo y ríe
De 4-5 meses
– Puede coger un objeto con la mano y agitarlo
– Alcanza un objeto por si mismo cuando se le coloca en la línea media
– Empieza a jugar con un peluche o su chupete
De 5-6 meses
– Se distrae por más tiempo agitando un objeto en la mano
– Agarra un objeto y lo pasa de una mano a otra
– Sigue con la vista un objeto que se cae
– Sostiene un objeto en cada mano mientras ve otro que se ofrece
De 6-7 meses
– Gira la cabeza en busca de una persona u objeto
– Estira los brazos para pedir que lo cojan
– Disfruta imitando acciones como encender la luz
De 7-8 meses
– Puede empezar a entender el significado de la palabra «no»
– Busca a su cuidador cuando se esconde frente a él
– Imita gestos de adiós o aplaudir en presencia de un modelo
De 8-9 meses
– Le gusta tirar objetos para observar cómo suenan al caer y cómo sus padres lo recogen
– Puede sacar un objeto de un envase por imitación
De 9-10 meses
– Busca un objeto que se ha escondido delante de él
– Intenta alcanzar objetos que están debajo de la cuna o de otro mueble
– Reproduce varios gestos, aprendidos por imitación como un besito
De 10-11 meses
– Señala lo que quiere con le dedo
– Aparta obstáculos para alcanzar un juguete que se ha escondido frente a él
– Imita una acción como dar palmadas a una muñeca
De 11-12 meses
– Imita acciones de rutina diaria sencilla, como limpiar con un trapo
– Es capaz de colocar un objeto sobre otro
– Busca la compañía de otros bebés, pero no sabe compartir
De 13-15 meses
– Explora objetos pequeños dentro de un envase con el dedo índice
– Intenta hacer una torre y se le cae
De 16-18 meses
– Saca objetos pequeños de un envase volteándolo
– Hace torres de 3 y 4 cubos
De 19-21 meses
– Imita las tareas de un adulto o niño mayor como barrer
– Es capaz de señalar las figuras en un cuento cuando se le pide
De 22-24 meses
– Imita gestos y figuras de adultos cuidadores
– Arma rompecabezas de dos piezas
De 2-3 años
– Reconoce conceptos espaciales: arriba – abajo -, adentro – afuera.
– Cuando juega imita a personas, familiares como los abuelos y tíos.
– Dibuja cabeza, brazos y piernas en la figura humana.
De 3-4 años
– Clasifica las figuras geométricas por forma simple y color primario.
– Coloca y nombra la cruz, círculo, cuadrado, triangulo en el tablero excavado.
– Clasifica objetos por un atributo: tamaño.
De 4-5 años
– Clasifica las figuras geométricas por formas simples, colores secundarios y tres tamaños.
– Participa en obras de teatro sencillas asumiendo el papel de otro.
De 5-6 años
– No paran de hacer preguntas y hablan casi como un adulto
– Utiliza con agilidad los objetos como las tijeras, los colores, etc.
– Puede hacer tareas del hogar como poner y sacar la mesa, hacerse la cama…

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