Ser padre o madre es un reto constante y sin duda gratificante, pero en ciertas ocasiones los más pequeños de la casa pueden generar en sus progenitores un nivel de estrés y ansiedad muy alto, principalmente cuando se producen las temidas rabietas.
Intentar coordinar la vida familiar y laboral no siempre es tarea fácil y es normal que el cansancio haga acto de presencia en los adultos tarde o temprano. Lo que menos se necesita cuando estamos en este estado, es un llanto constante, gritos, pataletas… pero si entendemos por qué se producen y qué podemos hacer para evitarlas o paliarlas, el nivel de estrés bajará y la comunicación será más fluida entre padres e hijos.
Entre los 2 y 4 años son más frecuentes estas rabietas ¿a qué es debido?
A partir de este momento, los bebés pasan a ser más autónomos y a detectar sus propias necesidades, las…
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