Alta Capacidad-Superdotación


Viernes 10 de Octubre de 2014

 

1- Introducción

La superdotación y las altas capacidades son conceptos todavía controvertidos y no exentos de polémica respecto a su significado, evaluación e intervención. Todo el mundo sabe, sin embargo, que se trata de un término que se utiliza para designar a aquellos niños que poseen una alta inteligencia. Otra cuestión es qué entendemos por inteligencia y como podemos medirla para establecer unos criterios fiables de identificación entre niños con aparentes buenas capacidades.
El primer psicólogo que utilizó la palabra “superdotado” fue el estadounidense Lewis Terman (1.932) para referirse a los sujetos que estén en la franja superior del 1% en los resultados de inteligencia general evaluada mediante las escalas Stanford-Binet.
Más adelante fue cogiendo relevancia el concepto de C.I. (Cociente Intelectual), para considerar al superdotado como el sujeto que obtenía una puntuación igual o superior a un valor de 130.
Evidentemente, estos estudios basaban sus apreciaciones sólo en la consecución de un determinado nivel intelectual medido mediante pruebas específicas. No obstante, hoy en día, sabemos que la superdotación incluye, además, una serie de características y capacidades que van más allá de un simple número. Por tanto, un CI igual o superior a 130 o una capacidad intelectual elevada serían una condición necesaria pero no suficiente.
En esta página intentaremos aportar más datos acerca de todo ello pero antes es necesario intentar diferenciar algunos de los términos utilizados para referirse a este colectivo.

Diferencia entre Superdotación, Altas Capacidades y Niños Precoces.
La Superdotación supone una inteligencia muy superior respecto a su grupo de edad y medida mediante las pruebas de Inteligencia (normalmente las escalas Weschsler: WPPSI-III, WISC-IV, WAIS). Estamos hablando de un CI superior a 130. No obstante, hay otras condiciones necesarias. Los niños que denominamos superdotados tienen una gran motivación por lo que les gusta, llegando a ser obsesivos. También son muy creativos siendo capaces de generar respuestas nuevas e ingeniosas ante nuevas situaciones o retos.
Finalmente señalar un patrón de temperamento o personalidad caracterizado normalmente por algunos de los siguientes factores, si bien cada niño es diferente: hipersensibilidad, afán de protagonismo o liderazgo (que, a veces, no consiguen), baja tolerancia a las críticas o cuestionamientos de sus puntos de vista, gran riqueza de vocabulario y para argumentar sus demandas, memoria excepcional, perfeccionista, muy autoexigente, sentido del humor peculiar, sofisticado.

Las Altas Capacidades suponen un nivel de inteligencia superior. En este grupo podríamos incluir a niños con un CI alrededor de 120-130. Por lo demás pueden tener, en diferente medida, las características señaladas para la Superdotación aunque serían menos pronunciadas en general.

Hablamos de Niños Precoces cuando presentan un avance significativo en algunos hitos evolutivos en un momento dado de su ciclo de desarrollo (hablan antes con mucho vocabulario, aprenden a leer con solo 4 años, etc.). Son niños que aprenden rápido y bien marcando diferencias con sus compañeros, si bien, puede que no presenten otros síntomas de altas capacidades como la creatividad o la implicación en la tarea.
En edades tempranas (menos de 6,7 años) aunque las puntuaciones obtenidas en los Test de Inteligencia estén dentro de los valores necesarios de altas capacidades o superdotación, no se puede afirmar que estos niños vayan a pertenecer en un futuro a este grupo. La razón fundamental es que los niños a estas edades experimentan todavía muchos cambios a nivel físico y psicológico, pudiendo presentar en años posteriores una normalización de sus aprendizajes respecto a su grupo de iguales. Sí que es cierto que dentro de este grupo de «avanzados» bastantes de ellos consolidarán los rasgos necesarios para confirmar sus capacidades. De todas formas esto tendrá que verificarse en edades más avanzadas (a partir 11-12 años).

Continúa leyendo «Alta Capacidad-Superdotación»

Los Celos infantiles


Viernes 10 de Octubre de 2014

1- Introducción

Los celos pueden definirse como un estado subjetivo caracterizado por una sensación de frustración al creer que ya no somos correspondidos emocionalmente por las personas queridas (padres, parejas…) o, al menos, con la intensidad y frecuencia que deseamos o necesitamos.

Muchas son las causas que pueden disparar los celos. En la infancia es habitual la aparición de celos tras el nacimiento de un hermanito. En cierto modo, el niño se protege y reclama seguir teniendo la misma atención que se le dispensaba antes y que ahora tiene que ser compartida. Por tanto, puede tener un cierto valor adaptativo. No obstante, en muchas ocasiones, la respuesta de celos es exagerada, prolongada en el tiempo y cursa con gran malestar y deterioro en las relaciones familiares. Es, en estos casos, cuando la ayuda profesional es imprescindible.

Como se ha dicho, en todos los episodios de celos hay una experiencia subjetiva de malestar emocional y frustración independientemente de los hechos que la provoquen y perpetúen. Estas causas pueden, a su vez, ser reales y obedecer a hechos objetivos, o irreales (imaginadas o inventadas) en cuyo caso podríamos estar ante un trastorno clínico.

Normalmente, la respuesta del niño o persona que padece los celos, cursa con envidia y resentimiento hacia la persona intrusa que se percibe como un rival para compartir el mismo espacio afectivo.
Los celos llevan además implícitos un proceso de distorsión cognitiva acerca de los hechos objetivos, los sentimientos de los otros, las consecuencias futuras y, en definitiva, de la percepción de la realidad. Esto añade más carga negativa pudiendo incrementar en el niño una baja autoestima, cuadros de ansiedad o miedos pero también conductas desadaptadas como más adelante se expone.

Continúa leyendo «Los Celos infantiles»

Habilidades sociales infancia


Viernes 10 de Octubre de 2014

1-Importancia de su adquisición a edades tempranas

Numerosas investigaciones retrospectivas dan buena cuenta de la relación directa entre las competencias sociales en la infancia y el posterior funcionamiento social, académico y psicológico.
Desenvolverse en la sociedad actual, quizás nunca como antes, a pesar de los avances tecnológicos, requiere del desarrollo temprano de una serie de habilidades de comunicación, interacción y lectura de diferentes claves sociales para poder sobrevivir emocional y laboralmente en la etapa adulta.
Muchos de nuestros niños, por diferentes razones, puede que no dispongan de unos recursos mínimos para desarrollarse adecuadamente en este aspecto. Las consecuencias pueden ser aislamiento social, rechazo, a veces agresividad, y, en definitiva, un desarrollo menos feliz y limitado en sus posibilidades de crecimiento.

La falta de habilidad social puede ser especialmente doloroso en la adolescencia cuando la relación con los iguales y la transición a la vida adulta supone nuevas exigencias y retos comunicativos.

La investigación sugiere que con la edad no mejora la falta de competencia social de muchos niños.Los déficits en habilidades sociales se han relacionado con baja autoestima, con un locus de control externo y con la depresión.

Por su parte, la relación con los compañeros, la aceptación y popularidad parecen jugar un importante papel en la socialización infantil. Las habilidades sociales proporcionan a los niños un medio a través del cual pueden dar y recibir recompensas sociales positivas, las cuales, a su vez, conducen a un incremento de la implicación social, generando más interacciones positivas.

En resumen, parece que los niños populares refuerzan socialmente a sus compañeros con mayor frecuencia que los no populares, y reciben, a cambio, mayor cantidad de respuestas sociales positivas, tanto de los compañeros como de los maestros. Este ciclo positivo se perpetúa durante la adolescencia y, probablemente, en la vida adulta.
Debemos entender, pues, la habilidad para iniciar y mantener una interacción social positiva con los demás una consecución esencial del desarrollo. Estas interacciones proporcionan a los niños la oportunidad de aprender a identificar las claves sociales positivas necesarias para conseguir una adecuada adaptación social, emocional, académica y laboral.

Continúa leyendo «Habilidades sociales infancia»

La timidez: El niño tímido


Viernes 10 de Octubre de 2014

 

1- Introducción

Tradicionalmente, la timidez, no ha sido objeto de grandes estudios sistemáticos ni ha merecido atención especial dentro de la psicología clínica. Podemos alegar diversos motivos. El principal, sin duda, es que el niño tímido suele ser una persona tranquila, callada, temerosa, que evita las interacciones sociales y que pese a que puede llamar la atención de padres, maestros y educadores no suele identificarse como una persona que cause o tenga problemas y, por tanto, tampoco susceptible de necesitar ayuda profesional.
Ocurre con frecuencia que los problemas interiorizados (acting in o dirigidos hacia dentro) suelen ser menos aparatosos y preocupantes que los externalizantes (acting out o dirigidos hacia fuera). En el primer caso los sujetos interiorizan el problema y lo manifiestan con temores, miedo, ansiedad o depresión, mientras que los segundos los exteriorizan mediante conductas externas, disruptivas, que afectan a otras personas y, por tanto, generan mayor perturbación e interés por una intervención psicológica.

Hay también una creencia extendida que no se trata de un problema serio, que probablemente el tímido ha nacido así y que estos síntomas mejorarán con la edad. Esto puede ser verdad en algún caso; en la mayoría se habrá perdido un tiempo precioso.

Hoy en día, ya nadie pone en duda la importancia que la interacción interpersonal tiene en el desarrollo infantil y en el funcionamiento psicológico, escolar y familiar. Desde los primeros pasos con sus iguales en guarderías hasta la posterior escolarización, el niño debe ir construyendo, como parte fundamental de su educación, una serie de habilidades sociales que de no establecerse de forma adecuada, pueden limitarlo en muchos aspectos de su funcionamiento, además de producirle un gran sufrimiento emocional. De ahí la importancia de detectar a tiempo al niño tímido y dotarle de unas herramientas útiles para que pueda construir con mayor eficacia una comunicación interpersonal saludable.

Pero, ¿qué entendemos exactamente por timidez?

Continúa leyendo «La timidez: El niño tímido»

El insomnio infantil


Viernes 10 de Octubre de 2014

1- Introducción

El insomnio constituye una de las quejas más frecuentes en las consultas pediátricas y de psicología infantil.
Según algunos autores, a partir de los 6 meses, se considera que un niño sufre insomnio si al menos dos veces por semana necesita más de 45 minutos para quedarse dormido, o si se despierta totalmente al menos una vez por semana, durante la noche, sin poder dormirse de nuevo.

Se trata de una de una dificultad manifiesta en el niño, para el inicio o mantenimiento del sueño. Así, se puede manifestar como dificultad para conciliar el sueño una vez acostado (insomnio de inicio) o como un despertar temprano con incapacidad para volverse a dormir (insomnio avanzado).
Si el despertar o despertares tienen lugar cuando se ha dormido al menos durante 6,5 horas seguidas no se suelen considerar patológicos.

Como se expone más adelante hay diferentes tipos y las causas del mismo pueden ser muy variadas. Desde malos hábitos adquiridos a problemas de tipo orgánico.

 

Continúa leyendo «El insomnio infantil»

Las Pesadillas infantiles y los Terrores Nocturnos


Viernes 10 de Octubre de 2014

1- Introducción

Las pesadillas infantiles y los Terrores nocturnos se engloban dentro de los Trastornos del Sueño y concretamente en el grupo de las Parasomnias.
Se denominan parasomnias a aquellos trastornos del sueño caracterizados por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus fases específicas o a los momentos de transición sueño-vigilia.
Normalmente no constituyen trastornos importantes pero sí que pueden ser objeto de asesoramiento o intervención psicológica por los efectos secundarios que pueden producir en el niño (miedo a dormirse, a la noche, a conciliar el sueño sólo, irritabilidad, ansiedad, etc.).

Continúa leyendo «Las Pesadillas infantiles y los Terrores Nocturnos»

Los miedos infantiles


Viernes 10 de Octubre de 2014

1- Introducción

Los miedos en general y cualquiera de sus modalidades en la etapa infantil suponen un fenómeno universal y omnipresente en todas las culturas y tiempos. La única explicación a esta regularidad es que el miedo debe tener un importante componente de valor adaptativo para la especie. En pequeña escala, estas sensaciones que se viven como desagradables por parte del niño o adolescente pueden cumplir una función de supervivencia en el sentido de apartarle de situaciones de peligro potencial (no acercarse a ciertos animales, no entrar en sitios oscuros, etc.). Sin embargo, cuando este miedo es desadaptativo (no obedece a ninguna causa real de peligro potencial o se sobrevaloran las posibles consecuencias) el resultado es un enorme sufrimiento por parte del niño que lo padece y sus padres. El miedo, puede entonces condicionar su funcionamiento y alterar sensiblemente su capacidad para afrontar situaciones cotidianas (ir a dormir, ir a la escuela, estar sólo, etc.).

No hay duda que los miedos son evolutivos y “normales” a cierta edad, cambiando el objeto temido a medida que el niño crece y su sistema psicobiológico va madurando. La tendencia natural será a que éstos vayan desapareciendo progresivamente. En otras ocasiones, podemos hablar abiertamente de temores o miedos patológicos que pueden derivar hacia trastornos que necesitan atención psicológica (ansiedad, fobias). Establecer la frontera entre uno y otro (normalidad-patología) no siempre es fácil y dependerá mucho de la edad del niño, la naturaleza del objeto temido y sus circunstancias, así como la intensidad, frecuencia, sufrimiento y grado de incapacitación que se produce en el niño.

 

Continúa leyendo «Los miedos infantiles»

Bajo rendimiento escolar


Viernes 10 de Octubre de 2014

 

1- APROXIMACIÓN AL PROBLEMA

Continúa leyendo «Bajo rendimiento escolar»

Desarrollo de la Inteligencia según J.PIAGET


Viernes 10 de Octubre de 2014

 

Jean William Fritz Piaget (1896-1980). Nacido en Neuchatel (Suiza). Psicólogo experimental, filósofo y biólogo. Se hizo famoso por sus aportes a la psicología evolutiva y en concreto por sus estudios sobre la Infancia. Sus observaciones en este campo, siguen siendo, hoy en día, considerados como una de las mejores y más completas teorías sobre el desarrollo cognitivo de los niños a lo largo del ciclo vital.

Continúa leyendo «Desarrollo de la Inteligencia según J.PIAGET»