Test de la Casa

1- Introducción
El dibujo de la casa es un elemento recurrente y de alta presencia en los dibujos infantiles, en especial, en las niñas pero también en los niños. Ello podemos asociarlo a la expresión gráfica de un fuerte sentimiento interno como es el de la necesidad y deseo de vivir protegido por la seguridad de la casa y evitar los peligros del mundo exterior.
Así, los niños representan o proyectan sobre el papel su propia forma de vida, los vínculos afectivos que le unen a su familia y también su relación con el mundo exterior.
El dibujo de la casa puede estar ya presente con esbozos muy esquemáticos y simples en niños de cuatro a cinco años. Evidentemente este primer tipo de dibujo nos proporcionará una información todavía muy pobre dado la escasez de elementos interpretativos, aunque es posible que ya podamos encontrar algún rasgo significativo.
Es a partir de los 6 años, por término medio, cuando la casa comienza a mostrarnos detalles más variados. Puede ser grande, pequeña, muy o poco elaborada y presentar elementos añadidos varios (árboles, plantas, animales, nubes, chimeneas, humo, etc…). Es entonces cuando podemos proceder a un análisis más detallado.
Al igual que ocurre con otros test proyectivos, suele ser bastante bien aceptado por los niños al considerarlo poco intrusivo y relativamente simple. Algunos de ellos pueden mostrar algunas resistencias excusándose en su poca habilidad con el dibujo. Cuando esto ocurra hay que tranquilizarlos y hacerles ver que, en todo caso, no vamos a juzgar la calidad de su dibujo y que puede efectuarlo como mejor le parezca.
Sea como fuere, el test de la Casa, puede aportarnos información valiosísima acerca de los diferentes aspectos del temperamento del niño así como de su mundo emocional y la forma con la que se relaciona con el ambiente externo.
