Educar con disciplina positiva



Educar a los niños no siempre es una tarea sencilla, sobre todo cuando queremos inculcar disciplina, ya que los padres tenemos varias formas de hacerlo. La disciplina positiva se apoya en una fórmula novedosa que está basada en la colaboración, el respeto y la confianza. Educar con disciplina positiva surge como alternativa efectiva a la tradicional disciplina punitiva, por un lado, y al permisivismo, por otro.

La disciplina positiva: educar desde el respeto

Los niños y niñas están en una etapa de desarrollo y aprendizaje, forjando su identidad, ensayando formas de actuar, y sus conductas no siempre son las más adecuadas.

Tradicionalmente se ha empleado la disciplina punitiva, basada en los castigos, como fórmula para corregir las malas actuaciones de los niños. Este tipo de disciplina no tiene en cuenta las características del niño/a y trae consigo consecuencias negativas como resentimiento, venganza, rebelión, reducción de la autoestima, etc… Carece además de beneficios ya que el niño/a no aprende a diferenciar y escoger conductas, no se desarrolla su responsabilidad y autonomía desde la madurez personal, lo único que se consigue en el mejor de los casos es inculcar miedo evitando así la conducta no deseada.

Es el momento de cambiar el método tradicional, y dejar de lado la imposición de normas y reglas en la educación de nuestros niños y niñas. La disciplina positiva aboga por ser el recurso educativo que constituye el medio para el desarrollo sano y feliz de los niños y niñas. Consiste en una estrategia convertida en un camino para educarles hacia ser autónomos y responsables, cuidando y nutriendo su autoestima y desarrollando su personalidad. La disciplina positiva se basa en el respeto mutuo y tiene como fin último el de servir a la educación para lograr una maduración plena, como base de su responsabilidad, independencia y bienestar.

Si educamos desde el miedo, el niño/a no sabrá analizar su conducta y escoger. Simplemente se limitará a evitar la consecuencia temida. La disciplina positiva ha de tener como objetivo la no necesidad de disciplina, desarrollando el razonamiento del niño/a.

En qué consiste la disciplina positiva

Educar aplicando una disciplina positiva implica:

  1. Ir más allá del castigo de la mala conducta, requiere dar un paso más.
  2. Implicarse para enseñar a los niños y niñas a identificar sus conductas, desarrollar en ellos habilidades para la solución de problemas

  3. Desarrollar la autodisciplina, enseñarles a cooperar y ser responsables.

El objetivo es que los niños y niñas desarrollen su responsabilidad comprendiendo que sus actos tienen consecuencias. Los niños y niñas llegan a comprender por qué deben actuar de un modo determinado, ya que saben las consecuencias negativas o positivas de sus conductas.

La disciplina positiva se basa en compartir y asumir responsabilidades, estimulando al niño/a y cooperando con él en su desarrollo, sin olvidar que ellos son los protagonistas del mismo.

Consejos para educar con disciplina positiva

  1. Parte de la comprensión del niño/a. Analiza su conducta, observa y pregúntale si es necesario. Averigua por qué se comporta así, cuales son las creencias y cuáles son las emociones que tiene y experimenta.
  2. Ayúdale a reflexionar sobre su propia conducta. En lugar de limitarnos a reñirle por lo que hace le ayudaremos a pensar mejor, preguntándole ¿qué ha pasado? ¿por qué has hecho esto? ¿qué pensabas? ¿cómo te sentías?
  3. Aplica disciplina y cariño. Se trata de poner límites y normas firmes pero no escatimar en cariño y comprensión.
  4. En lugar de castigos, reflexiona sobre las consecuencias y trabaja en la búsqueda de soluciones. Es importante que el niño/a entienda que sus actos tienen consecuencias. En lugar de gritar al niño/a, emplearemos el diálogo para que comprenda por qué ha hecho mal, que consecuencias tienen sus actos y buscaremos entre todos una solución.
  5. Haz que se involucre en las normas. Para ello en lugar de imponerle permítele escoger entre varias opciones.
  6. Sirve de ejemplo. Sé consecuente con tus actos y sus consecuencias. Eres su modelo.

Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga clínica sanitaria, especialista en Pedagogía y Psicología infantojuvenil. Directora de Educa y Aprende. Autora de la colección Estimular los Procesos de lectura y escritura.

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