Los problemas de aprendizaje no existen


Una invitación a mirar las dificultades que manifiestan los chicos en el aula desde otras perspectivas

“Los problemas de aprendizaje no existen”(*) es el libro donde se aborda una problemática específica: los denominados “problemas de aprendizaje” pero desde el paradigma de la complejidad.

Lejos de desconocer el fenómeno o negar que el aprendizaje de cualquier conocimiento conlleva obstáculos, errores sucesivos, resignificaciones, aquí la invitación es a realizar una “lectura” del mismo desde una nueva perspectiva. Una perspectiva que posibilite comprender las múltiples dimensiones de análisis, la pluricausalidad del fenómeno, y las interrelaciones e “inter-retro-acciones” entre ellas y con otros fenómenos (violencia, necesidades educativas especiales, diversidad, integración, inclusión, entre otras).

El análisis aquí propuesto abre entonces nuevos caminos, aún no transitados, para el abordaje de los “problemas de aprendizaje” en el aula y la escuela.

El trabajo reúne preguntas, respuestas provisorias, propuestas alternativas e invita a los docentes y a otros profesionales de la educación a romper certezas y a tener una actitud crítica ante el conocimiento. También a entrar en el camino de lo incierto; a contextualizar el análisis de las problemáticas educativas y a tener conciencia de que toda acción entra en interacciones e inter-retro-acciones dentro del contexto en el que ocurre y del que forma parte.

A la vez lleva a saber que no hay estrategias a priori, ya que devienen del análisis y la interpretación de lo uno y lo múltiple, junto, y de la contextualización del acontecimiento; y, a reconocer que la incertidumbre de lo humano y del conocimiento no implica escepticismo sino apuesta y compromiso con el otro y la sociedad toda.

Otras dimensiones. El uso de la categoría de análisis “problemas de aprendizaje” sólo cobra sentido desde el paradigma de la simplicidad que opera de un modo lineal, monocausal. Un paradigma que separa lo ligado o unifica lo diverso, considerando sólo una de las dimensiones de análisis en juego: el alumno.

Y, por lo tanto, desconsiderando otras dimensiones de análisis (múltiple) como el propio proceso de construcción del conocimiento y el sistema causal (que nunca es uno); la familia; la escuela como institución y como organización; las estrategias didácticas; lo político, lo económico, lo social y lo cultural a nivel estructural y coyuntural, a nivel macro y micro.

Pensar y obrar desde la simplicidad es como mirar el mundo por el agujero de la cerradura; mirada que permite ver lo uno, pero nunca lo uno y lo múltiple junto.

Si ante un mismo fenómeno, por ejemplo de aprendizaje, miramos por la cerradura y enfocamos al alumno, tendremos problemas de aprendizaje, si enfocamos a la familia tendremos problemas familiares, si enfocamos al docente tendremos problemas de enseñanza, y así sucesivamente.

Pero no se trata de problemas, sino de un fenómeno complejo que se construye a lo largo del tiempo y a lo ancho de un contexto en el que intervienen múltiples dimensiones de análisis. Se trata de una problemática que desborda lo que haga o deje de hacer un alumno.

Prevención. Por eso se propone analizar y abordar los casos particulares pero no como casos individuales y aislados, sino en el marco de la trama que se configuran en el proceso de su construcción o producción; donde el alumno (lo uno) sólo constituye uno de los nudos de dicha trama (lo múltiple); donde el fenómeno del (no) aprender es a la vez lo uno y lo múltiple, donde el contexto no es algo externo sino que el fenómeno es parte constitutiva del contexto, donde podamos analizar cada una de las dimensiones que intervienen y cada una de las causas que lo provocan, a la vez que podamos analizar dicho fenómeno interrelacionados con otros (y no en forma aislada, por separado).

Dicho con más propiedad, la posibilidad de prevención y/o de resolución de un “problema escolar” (de aprendizaje, de violencia, de inclusión, por citar algunos pocos), tiene que partir del reconocimiento de la complejidad de los mismos, del conjunto de componentes causales que lo producen o provocan, y del análisis de cada caso singular, pero en el marco de la trama de producción y de la lógica de construcción del mismo, considerando simultáneamente, lo uno y lo múltiple.

Entonces ya no tendremos niños con problemas de aprendizaje ni niños diferentes. Tendremos una problemática compleja que nos comprende y que comprende a múltiples componentes que la constituyen y la producen.

(1) “Los problemas de aprendizaje no existen. Propuestas alternativas desde el pensamiento de la complejidad”, título completo del libro del autor de esta nota.

 

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