La importancia de una información confiable 


Leímos todos los dias artículos en Internet. La información viene por este via o diarios, pero estoy casi segura que no muchos han puesto en duda la confianza de una información. 

Cuando necesitamos estar correctamente informados buscamos libros académicos de autores conocidos y reconocidos por su trabajo.  No podemos confiar prácticamente en ninguna información que viene por google.

No olviden que son artículos escritos de personas que en mayoría de los casos no tienen nada que a ver con el tema.

Muchas veces como profesionales encontramos información que esta en discordancia con la realidad. 

Los artículos del internet son copiados de uno a otro, o escritos por personas que no son expertas en el area.

Los contenidos tambien de los websites son llenos de material promocional.

La presa es libre. Por lo tanto todo es aceptable.

Puedes ver en TV, en videos, leer en websites, en diarios todo el tipo de información que no es real.

Como hacer la diferencia ? Como ser bien informamos?

Buscar ayuda de los especialistas y no leer en google.

Buscar libros de los especialistas y leerlas.

La unica información real y valiosa esta en los libros escritos por autores reconocidos.

Imaginese que se me ocurre decir que si los niños no brincan a la edad de 2 años de un pie a otro van a tener dificultades del aprendizaje. Puedo escribir lo que me da la gana . Puedo poner esto en mi website y hasta promoverlo en TV en una publicación pagada, como el ultimo descubrimiento en terapias de lectoescritura.

Si pago bien esta información se propaga en poco tiempo y en todo el mundo.

Muchos van a copiar la idea sin analizarla con carácter informativo.

Posible se van abrir centros de terapia con este nuevo e innovador método. No hace mal no es invasivo . En algunos casos puede hasta ser positivo y verse como milagroso por ser un movimiento como cualquiera que ayuda al desarrollo motor del niño.

Pero de este pequeña mentira se puede crear un gran negocio y hacerse mucho dinero.

La gente esta dispuesta a creer todo lo que viene bien pintado. Una buena promoción hace milagros !

Hay que verificar siempre la sursa.  Si van a buscar por google posible van a encontrar miles de artículos describiendo la misma inepcia por ser una información copiada y propagada .

Si es una información medica pregunten a un médico. Si es académica a un maestro, etc.

La información real esta en los profesionales que han estudiado esto en universidades recibiendo información real y confiable. La única información real. 

Por esto se estudia y se paga un especialista.

Articulo fuente : http://es.m.wikihow.com/evaluar-la-credibilidad-de-una-fuente-de-informaci%C3%B3n

 La credibilidad de una fuente de información

Estamos constantemente rodeados de información, por lo que no siempre es fácil discriminar cuáles son las fuentes de confianza. Evaluar la credibilidad de la información es una habilidad importante que debes desarrollar en la escuela, el trabajo y la vida cotidiana. Hoy en día, con tanta publicidad, controversias y blogs, debes examinar cuidadosamente la información para separar la paja del trigo.

Método 1 de 2:

Evaluación de fuentes para proyectos académicos

Comprende las normas académicas.[1] Los escritores académicos mantienen un nivel de rigor superior al de los escritores ocasionales, e incluso al de los de algunos periodistas. Por esta razón, debes mantener tus fuentes en el más alto nivel.

Al citar información de una fuente poco confiable, haces que la audiencia académica desconfíe de todo tu argumento, ya que se basa en información sustentada en un nivel menor de integridad.

Los académicos tienen una gran memoria. Si cometes demasiados pecados con fuentes poco confiables, estropearás tu reputación como escritor.

Considera la reputación académica del autor.[2] Dentro de cada campo, existe un grupo de pensadores académicos que se consideran como los gigantes de la disciplina. Por ejemplo, en la teoría literaria, Jacques Lacan, Jacques Derrida y Michel Foucault son tres figuras destacadas cuyo trabajo proporciona la base de la disciplina. Al citarlos, emprenderás un largo camino para establecer tu credibilidad como académico en el campo.

Esto no quiere decir que el trabajo académico menos establecido no sea confiable. A veces, citar a un académico que va contra la corriente de pensamiento establecido, te proporciona las armas para realizar un argumento convincente (como si fueras el abogado del diablo).

En el ámbito académico, este tipo de argumentos tienen a veces más valor que aquellos que se basan en los escritos de pensadores famosos, porque sugieren que tienes la capacidad de cuestionar el pensamiento aceptado y desafías los límites de la disciplina.

Ten en cuenta los escándalos de credibilidad en los que pueden haber caído algunos académicos (incluso aquellos que está bien establecidos). Por ejemplo, el teórico crítico Slavoj Žižek dañó de manera significativa su reputación y credibilidad después de que le acusarán de plagio en el año 2014.[3]

Céntrate en fuentes académicas y analizadas por expertos.[4] Estas fuentes deben constituir tu primera línea de investigación al momento de emprender un proyecto académico. Estas cuentan con el más alto nivel de credibilidad y puedes sentirte tranquilo al utilizarlas. Existen dos elementos para describir esta designación: “académica” y “revisada por expertos”.

Las fuentes académicas están escritas por expertos en una disciplina particular y están destinadas a otros expertos en el campo. Están escritas para informar, no para entretener, y suponen un alto nivel de conocimientos previos porque están escritas específicamente para personas que tienen un interés profesional en la información técnica pertinente a su especialización.

Los artículos revisados por expertos no solo están escritos por expertos, sino que además son leídos y evaluados por un jurado de expertos (otros expertos en la materia). Este panel determina si las fuentes utilizadas en el artículo son confiables, si las metodologías utilizadas en los estudios son científicamente válidas, y proveen una opinión profesional para determinar si un artículo cumple con el estándar académico de integridad o no. Solo entonces se publica un artículo académico revisado por expertos.

Casi todas las revistas académicas requieren una cuota de suscripción. Sin embargo, si cuentas con una cuenta de correo electrónico activa en la universidad en la que estudias o trabajas, puedes valerte de las suscripciones de la biblioteca a las bases de datos, para acceder a estas revistas.

Al usar los motores de búsqueda en las bases de datos de la página web de la biblioteca, configura una búsqueda avanzada para limitar tus resultados a fuentes “revisadas por expertos”.

Sé discreto con las páginas web. Si utilizas cualquier fuente en línea que no sea una base de datos académica de la universidad, debes tener cuidado, ya que cualquiera puede publicar su opinión en Internet, sin importar su nivel de credibilidad.

Como regla general, todas las páginas web que terminan en “.gov” son confiables porque tienen el respaldo de las instituciones gubernamentales.

Las páginas web que terminan en “.com” y “.org” a veces son confiables y a veces no. En estos casos, es necesario investigar a la institución u organización que produce una determinada información. Una fuente de carácter individual no cuenta con la credibilidad necesaria para un trabajo académico. Sin embargo, organizaciones grandes y bien establecidas como la asociación médica estadounidense o los centros para el control y la prevención de enfermedades sí cuentan con este requisito.

Existen organizaciones grandes y famosas que son conocidas por sus sesgos. Por ejemplo, la organización PETA proporciona únicamente información que apoya su causa, mientras que el servicio de pesca y fauna silvestre de los Estados Unidos puede proporcionar la misma especie de información sin sesgos ni otras intenciones.

Las páginas web que terminan en “.edu” también forman parte de la categoría “a veces confiable”. A menudo, la misma facultad recomienda cursos en páginas web que incluyen información pertinente para desarrollar las clases que imparte. Estas páginas pueden incluir material de lectura e interpretación de las fuentes. Si bien una facultad universitaria goza de una buena reputación, esta información no pasa por el proceso de “revisión por expertos” que abarcamos anteriormente. Por esta razón, debes tener mucho cuidado al revisarla.

Si es posible, busca esa misma información en una fuente revisada por expertos, en lugar de la fuente personal de un profesor.

Evita a toda costa publicar información de autores independientes. Si un editor se rehúsa a publicar las ideas de un autor, lo más probable es que se deba a que estas ideas tienen poco peso. Nunca cites un autor que realiza trabajos independientes.

Aprende a distinguir entre libros académicos y no académicos.[5] Si a un autor le aceptan publicar su trabajo, significa que alguien ha considerado sus ideas dignas de ser discutidas. Sin embargo, existe una diferencia significativa e importante entre los libros publicados con fines académicos y no académicos.

Los libros académicos se escriben con el único objetivo de informar. Estos ofrecen nuevas ideas, critican las antiguas, y presentan nuevos datos o teorías pertinentes a una audiencia de expertos académicos. Los libros no académicos pueden tratar sobre materias académicas (por ejemplo, la sociología o la política); sin embargo, se escriben para entretener a un público no especializado, y no para informar a un público académico.

A menudo, las editoriales universitarias (como Amherst College Press) y las asociaciones profesionales (como American Historical Association) publican libros académicos, mientras que las editoriales comerciales (como Houghton Mifflin) publican artículos no académicos.[6]

Los libros académicos ofrecen una extensa lista de referencias para reforzar su credibilidad académica, mientras que los libros no académicos a menudo hacen afirmaciones sin ningún sustento referencial confiable.

Evita usar libros de texto a menos que los uses como antecedentes. Los libros de texto son medios de enseñanza maravillosos, ya que condensan información técnica en un lenguaje fácilmente comprensible para los estudiantes que llevan una materia por primera vez. Sin embargo, incluyen únicamente la información que es aceptada por consenso dentro de un campo. Por esta razón, obviamente no debes confiar en esta información (para tus artículos académicos en ese campo) para generar la idea central de tu argumento académico.

Utiliza la información de un libro de texto solo para obtener los antecedentes necesarios para forjar las bases de un argumento más innovador.

Verifica si la fuente es oportuna. Una doctrina es un organismo de conocimientos en constante evolución, y la información que una vez fue revolucionaria puede desmentirse o volverse obsoleta en unos cuantos años o incluso meses. Siempre revisa la fecha de las publicaciones de una fuente antes de decidir si es o no una información confiable para tu proyecto.

Por ejemplo, en la década de 1960, la mayoría de los lingüistas académicos creyeron que el inglés vernáculo afroamericano era una forma deficiente del inglés americano que reflejaba la falta de habilidades cognitivas de los afroamericanos. Por la década de 1980 y 1990, la mayoría de los lingüistas abrazaron el inglés vernáculo afroamericano como una variación dialéctica distinta del inglés americano, que cuenta con su propia dicción y estructuras gramaticales.[7] Toda la línea de pensamiento se revirtió en un par de décadas.

Utiliza las fuentes y los métodos inaceptables de una forma aceptable. Hasta ahora, hemos hablado de muchos tipos de fuentes que son inaceptables para la redacción académica: varias páginas web, libros no académicos, etc. Sin embargo, existen maneras de utilizar ese tipo de fuentes para tu propio beneficio sin tener que citarlas.

A los estudiantes siempre se les recomienda no utilizar Wikipedia. Nunca debes citar Wikipedia por múltiples razones: sus autores son anónimos, por lo que no se puede conocer su credibilidad, y se actualiza continuamente, por lo que no es una fuente estable.

Sin embargo, si encuentras información que consideras útil, puedes citarla de una manera más respetable en una nota a pie de página. Si la fuente citada reúne las otras normas de credibilidad, lee esa fuente y cítala. Utiliza Wikipedia como un punto de partida, pero apunta hacia mejores fuentes.

Haz lo mismo con cualquier otra página web que no cumpla con los altos estándares de integridad académica.

Si no puedes encontrar información corroborada en fuentes académicas, es una señal de alerta, ya que la información no es digna de confianza y no debes incluirla en tu argumento.

Busca una segunda opinión. Si eres parte de alguna comunidad universitaria (de la facultad, de profesores, de personal administrativo, o de ex alumnos) consulta en el departamento de literatura si puedes tener acceso a un estudio de escritura de la universidad. El personal en dicho estudio tiene la capacidad de proporcionarte una opinión profesional sobre la credibilidad de una fuente determinada. Si eres estudiante, muéstrale la fuente a tu profesor y pídele que te asesore en su evaluación.

Siempre busca una segunda opinión antes de la fecha límite de tu proyecto. Si tienes problemas con una o más fuentes, tendrás que borrar secciones de tu trabajo y luchar por obtener nuevas fuentes en el último segundo.
Método 2 de 2:

Evaluación de fuentes para la vida cotidiana

Evalúa el profesionalismo de la producción. Por lo general, cuanto más tiempo y dinero se invierte en la creación y publicación de un material, más probabilidades existen de encontrar información confiable. Una página web o un folleto mal diseñado, o un sitio que está cubierto de anuncios antiestéticos y emergentes, es probable que no proporcione información de una persona u organización que haya invertido una buena cantidad de dinero para cuidar su reputación o imagen.

Busca páginas web con acabados profesionales e imprime sus publicaciones.

Ten en cuenta que esto no necesariamente significa que toda la información que encuentras en fuentes bien ilustradas es confiable. Las plantillas para páginas web bien diseñadas son baratas y fáciles de conseguir.

Investiga al autor. Una fuente es más confiable si está escrita por alguien con un título u otras credenciales en el tema que te interesa. Si no menciona un autor u organización, la fuente no debe considerarse altamente confiable. Sin embargo, si el autor presenta el trabajo original, evalúa el mérito de las ideas, no de las credenciales. Las credenciales nunca han garantizado la innovación, y la historia de la ciencia deja en claro que los grandes avances tienden a provenir de fuentes externas, no de aquello que ya está establecido. Algunas de las preguntas que debes formularte sobre el autor son:[8]

¿Dónde trabaja?

Si el autor está afiliado a una institución u organización de prestigio, ¿cuáles son sus valores y metas? ¿Se beneficia económicamente mediante la promoción de una visión particular?

¿Cuál es su formación académica?

¿Qué otras obras ha publicado?

¿Qué experiencia tiene? ¿Es un innovador o un seguidor y promotor de la situación actual?

¿Otros estudiosos y expertos en el campo lo han citado alguna vez como fuente?

En el caso de un autor anónimo, puedes comprobar quién es el administrador de una página web utilizando este enlace: http://whois.domaintools.com. Esta herramienta te mostrará quién registró el nombre de dominio y cuándo, cuántos dominios posee en total, una dirección de correo electrónico para contactarte con la persona u organización, así como también la dirección de su sede.

Verifica las fechas. Averigua cuándo se publicó o revisó una fuente. En algunos campos, como en las ciencias, es esencial contar con fuentes actualizadas; pero en otros, como en las humanidades, es fundamental incluir material más antiguo. Además, es posible que estés buscando una versión anterior de la fuente, mientras ya se ha publicado una versión actualizada. Busca fuentes académicas en una base de datos académica (o fuentes populares en una librería en línea), y verifica si está disponible una versión más reciente. Si es así, debes tratar de encontrarlo para que te sientas más seguro. Mientras más impresiones o ediciones tenga una fuente, más fiable será su información.

Investiga la editorial. A menudo, la institución que proporciona la información puede decirte mucho acerca de su fiabilidad. Por ejemplo, puedes estar más tranquilo si tu información la obtienes de New York Times o The Washington Post (dos periódicos con un historial comprobado de integridad periodística y retracción pública de errores) que si la obtienes de una fuente como Infowars, que cuenta con un amplio número de lectores, pero que a menudo publica información engañosa o descaradamente incorrecta.[9]

Determina tu público destinatario. Analiza el documento en cuestión para verificar el tono de la redacción, la profundidad y la amplitud antes de absorber la información que contiene. ¿Son estos tres elementos apropiados para tu proyecto? El uso de una fuente demasiado especializada y técnica para tus necesidades puede hacer que se malinterprete la información que brindas (lo que es igual de perjudicial para tu propia credibilidad como usar una fuente poco confiable).

Revisa las críticas. Debes utilizar recursos como Book Review Index, Book Review Digest, y Periodical Abstracts para determinar cómo y porqué otros han criticado una fuente determinada. Si existe una gran controversia alrededor de la validez de una fuente, evita utilizarla o examínala minuciosamente desde una perspectiva escéptica.

Evalúa las fuentes de la fuente. Citar otras fuentes confiables es un signo de credibilidad. Sin embargo, a veces es necesario verificar que las otras fuentes también muestren el mismo patrón de credibilidad y sean utilizadas correctamente en su contexto.

Identifica el sesgo. Si el autor de la fuente es conocido por relacionarse emocional o financieramente con el tema, ten en cuenta que la fuente podría no representar todos los puntos de vista de manera imparcial. A veces, es necesario investigar para determinar aquellas relaciones que indicarían una posibilidad de sesgo. Investiga al autor y a la institución en la cual publica sus trabajos para verificar si han sido acusados de parcialidad en el pasado.

Verifica si en el texto se refleja una opinión parcializada. Las conclusiones que describen algo como “bueno o malo” o “correcto o incorrecto” deben examinarse de manera crítica. Es más apropiado comparar algo a un nivel objetivo que etiquetarlo con palabras que representan conceptos abstractos. Por ejemplo, podemos reemplazar la siguiente frase: “…estos y otros actos despreciables… “, con esta otra: “…estos y otros actos ilegales…”.

El primer ejemplo juzga las acciones de acuerdo a la propia creencia del autor de lo que constituye un acto despreciable, mientras que el segundo describe los actos en términos de la ley (se puede considerar de alguna manera una fuente confiable).

Evalúa la consistencia. Las fuentes que tienen reglamentos diferentes para los que están de acuerdo y en desacuerdo con ellos son sospechosas. Si tu fuente alaba a un político por “cambiar para satisfacer las necesidades de su electorado”, pero critica a un político de oposición por “cambiar su posición con los resultados de las encuestas de opinión”, entonces es probable que la fuente esté sesgada.

Investiga a los patrocinadores de la investigación. Determina las fuentes de financiamiento de los trabajos para tener una idea de las posibles influencias que tengan. Varias fuentes de financiación pueden influir en la información presentada o en la forma en la que se realiza un estudio con el fin de alinearlas con sus propios objetivos.

Por ejemplo, la revista médica BMJ (originalmente conocida como British Medical Journal) prohibió todas las investigaciones sobre el tabaco financiadas por las empresas tabacaleras en el año 2013, ya que determinaron que los intereses especiales de estos financiamientos darían lugar a conclusiones no confiables y sesgadas.[10]

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